Tomado de la Revista Juega Fast Se hace un tema interesante hablar sobre la piratería en los videojuegos y el cómo ha ido evolucionando est...
Tomado de la Revista Juega Fast
Se hace un tema interesante hablar sobre la piratería en los videojuegos y el cómo ha ido evolucionando esto a lo largo de los años ¿Está justificada la piratería? ¿Cuál es el daño real que le hace la piratería a la industria de los videojuegos? ¿Cómo se ha presentado este fenómeno aquí en Cuba?
Navegando por la Industria
Vamos a llamar piratería a todo aquello que viole de alguna manera las reglas y leyes establecidas por los fabricantes y empresas de videojuegos.
Una de las discusiones recurrentes de la industria, es aquella que abre debate sobre los derechos que tiene un usuario sobre los videojuegos que compra, siendo técnicamente legal crear una imagen o una ROM de un juego que se haya comprado, y lo ilegal, casi todo aquello que hagas con esto.
Seguramente desde la primera vez que en una tienda vendieron videojuegos ya alguien estaba pensado en cómo poder jugarlos sin tener que pagar por ellos. Incluso podemos pensar de manera inocente, y creer que todo comenzó por otro alguien que solo quería modificar algunos detalles de su juego favorito y enseñar los nuevos cambios a sus amigos.
Sea cual sea el origen, en el momento en que se empezaron a distribuir cartuchos sin un permiso oficial, el mar había lanzado su primer grito y los primeros piratas lo habían escuchado.
De tal manera la historia cuenta que puede haber sido la primera de las grandes empresas de videojuegos del mundo: Atari, y sus legendarias consolas, las primeras víctimas de la piratería.
En un comienzo, solo Atari distribuía cartuchos para sus consolas, pero después de que por los años 80 se llevara a cabo un proceso judicial contra Activision que lo cambiaría todo, cualquier persona o pequeña empresa tuvo luz verde para fabricar sus propios juegos para la consola. Algo así como un permiso para corsarios.
En pocas palabras, Atari seguía siendo dueña de las consolas, pero una vez que la vendía al usuario, este podía introducir en la ranura de cartuchos literalmente lo que imaginara.
Todos conocemos como sigue esta historia, debido a esto y otras malas decisiones empresariales, el mercado se saturó de videojuegos de mala calidad, provocando lo que sería casi el fin de la industria de videojuegos.
Para nuestra suerte no todo fueron malas noticias, y el que Atari hubiese perdido el monopolio sobre los videojuegos significó el nacimiento de otros grandes titanes y de la industria como la conocemos hoy día.
Podemos entonces casi afirmar que nuestra industria nació y a la vez casi muere, del deseo de los primeros piratas.
Las consolas de SONY
Aunque de una manera u otra todas las consolas han sido ultrajadas, serían las consolas de SONY las que seguramente se llevarían el premio al primer puesto.
La primera consola de SONY, el PSOne, contaba con un lector de CD y se había preparado para evitar la piratería. Los discos de sus juegos tenían una protección anticopias y su consola ignoraba cualquier juego que no tuviese el visto bueno de la empresa.
Sin embargo, los piratas lo hicieron, rompieron la protección de copia de los juegos y mediante un chip, llamado por esa época en Cuba “chip pirata”, lograron hacer que el PlayStation leyese copias de los juegos originales, la consola había sido “pirateada”.
En el caso de la segunda consola de SONY, los piratas tuvieron las cosas más fáciles. La consola utilizaba DVD para reproducir los juegos e igual que sucedió con la primera, después de que los piratas lograran romper la protección de copia de los discos, cualquiera desde su casa, podía quemar un disco con su juego favorito y una vez alterada la consola, jugar con este en ella.
Pero con el PS2 se fue mucho más allá. Sucedió que este tenía la posibilidad de leer memorias flash y discos duros de manera nativa. Lo que resultó en un trabajo mucho completo de parte de los piratas, brindando a la consola funcionalidades más allá de la mismas brindadas por SONY. Los piratas habían mejorado, por decirlo de alguna manera, las prestaciones de la consola.
Ante todo, creatividad
Si saltamos a las consolas de mano, podríamos seguir hablando de SONY y su PSP. Aunque es verdad que con esta se curraron mucho más la seguridad, utilizando el exclusivo formato de discos UMD para sus juegos, la PSP tenía un lector de tarjetas que permitió que los piratas hicieran rápidamente su trabajo. En cada generación SONY hacía su mejor esfuerzo, sin embargo, los piratas igual lo hacían.
No fue solamente SONY la única que se enfrentó a los piratas con los años. Por ejemplo, para seguir hablando de consolas de mano, Nintendo tenía su Nintendo DS.
Esta consola para reproducir sus juegos tenía unos cartuchos bastante peculiares e incluso, para el desagrado de muchos, eliminaba de una manera muy fría la retrocompatibilidad con cartuchos antiguos de la marca. Nintendo nunca se ha andado con rodeos.
Los piratas esta vez tuvieron que ser creativos y utilizaron las por aquella época revolucionarias tarjetas microSD. Con estas crearon unos cartuchos piratas, siendo uno de los más conocidos la “R4”, donde se podían almacenar una enorme cantidad de videojuegos. Las ROMs de Nintendo DS ocupaban muy poco espacio, en uno solo de estos cartuchos piratas podías tener cientos de juegos. Y nuevamente fueron más allá, brindándole a la consola más prestaciones que las brindadas por la misma Nintendo.
La tecnología avanza
Como cuenta la historia, a medida que avanzó la tecnología y las consolas llegaron a tener más periféricos y funcionalidades, se hacía mucho más fácil su pirateo, sin importar cuánto esfuerzo pusieran las compañías en métodos antipiratería.
Pero la séptima generación de consolas trajo un cambio, y aunque es verdad que al final del día todas fueron vilmente pirateadas, hubo un cambio en esta generación: los juegos online se convirtieron en un estándar para las consolas y los jugadores.
Ya en esta época todas las consolas tenían discos duros o tarjetas de almacenamiento para guardar juegos o reducir tiempos de carga, cosa que facilitó su piratería. Pero con los juegos online se le exigía al jugador la constante conexión a internet para disfrutar al máximo de muchos títulos, cosa que permitió a las compañías actualizar frecuentemente sus medidas de seguridad y castigar duramente a los que las violaban. Y aunque los piratas igual lograban burlar estas medidas, el elevado ritmo de esta batalla entre compañías y piratas eventualmente hizo que los jugadores tuviesen que decidir entre jugar juegos piratas o jugar en línea con sus amigos. Disyuntiva que sigue hasta el día de hoy en la 8va y 9na generación de consolas.
El mundo de los gamers de PC
El mundo de los jugadores de PC es igual de agitado que el mundo de los gamers de consolas.
Al principio se comportó de manera casi idéntica, podías comprar un disco de juegos, quemarlo y distribuirlo de manera pirata si tenías los programas adecuados. Pero cuando los juegos se hicieron tan grandes que no cabían en uno, dos o tres discos, las compañías y desarrolladoras de juegos optaron por las tiendas digitales y juegos totalmente digitales. Detalle que le vino muy bien a los jugadores piratas que llevaban años tratando con retos superiores.
Actualidad de la industria
Hoy día la piratería sigue siendo un hecho, los métodos han cambiado pero los piratas siguen navegando a su antojo. En el mundo de las consolas, lo que más se usa es una especie de vacío legal el cual consiste en duplicar cuentas de usuario y utilizar la copia de seguridad de estas cuentas para distribuir los juegos. Es decir, una sola cuenta de usuario compra diferentes videojuegos y varias personas disfrutan de estos utilizando esta cuenta. Esto por supuesto es penado gravemente por las compañías de videojuegos. Viéndose muchos usuarios en la misma polémica desde hace un tiempo: o jugar en línea con amigos, o jugar solo y no arriesgarse a conectar la consola a internet.
Por su parte, en el mundo de las PC han existido muchos esfuerzos por frenar la piratería, quizás les suene el nombre de “Denuvo”, una tecnología de protección anti manipulaciones, presente en algunos juegos como Dragon Age Inquisition, Star Wars: Battlefront, o la saga de FIFA. Pero a pesar de estos esfuerzos, los piratas se han llevado la victoria cada vez. Por eso hoy día, algunas compañías y estudios parecen resignados a que tarde o temprano sus juegos van a ser pirateados. Se limitan a incluir mecanismos y molestias para los jugadores que puedan detectar que hayan pirateado sus juegos, y de alguna manera hacerlos sentar cabeza y persuadirlos a que compren el juego, o bien dejen de jugarlo de manera ilegal.
Otras compañías, más calculadoras, han cambiado su modelo de negocios y entre otras estrategias, te brindan los juegos gratis, de aquí los conocidos videojuegos “FreeToPlay” o “PayToWin” que dejan en ridículo a los piratas en muchos sentidos.
¿Entonces, obviamente son los piratas los buenos de la historia?
Si le das nuevamente un vistazo a esta historia te podrás dar cuenta que las consolas que se mencionan, además de estar en la lista de las consolas más pirateadas de todos los tiempos, se encuentran de igual manera en las listas de las consolas más vendidas y exitosas de todos los tiempos, una rara pero entendible coincidencia.
¿Acaso son las consolas más pirateadas por ser las más vendidas o son las más vendidas por ser las más más pirateadas? ¿Realmente la piratería afecta a la industria o es solo una historia que te cuentan antes de dormir para asustarte? ¿Será toda una conspiración?
Lamentablemente no. Si un estudio desarrolla un juego, y este tiene pocas ventas, por mucho que se vuelva un título de culto, que tenga las mejores notas del mundo, que sea famoso y se hable de él a todas horas, si las ganancias del estudio dependían de estas ventas, el videojuego es un fracaso. Hecho que en el menor de los casos podría privarnos de una merecida secuela e incluso, podría significar la quiebra del estudio.
Hacer videojuegos es una tarea para nada sencilla que necesita del trabajo y la colaboración de artistas, ingenieros y expertos de las más disímiles ramas. Un trabajo que merece ser remunerado y reconocido por todos, en especial por nosotros los jugadores.
Cuba es un punto y aparte en casi cualquier historia. Al no ser capaces de comprar videojuegos, si hacemos un aproximado, llevando suave la cuenta, más del 70% de los videojuegos que se consumen en Cuba deben ser piratas o al menos dudosamente legales. Justificar esto sería imposible, pero a favor se puede decir que los cubanos han crecido jugando, son gamers de corazón y en el momento que exista la posibilidad de pagar por su juego favorito, lo harán sin dudar ni un segundo pues, primero que todo, nos mueve la pasión.
Negar totalmente la piratería sería ridículo en este punto, pues la historia cuenta que nos ha acompañado desde el mismo inicio de la industria. Pero quizás si sea posible estar más al tanto de esto, brindar tu apoyo a los desarrolladores que conoces, aunque sea en la distancia. Mirar con más detenimiento los créditos del último juego que pasaste, antes de presionar “START” o “ENTER” y saltarlos. Algún que otro comentario de apoyo en sus redes nunca está de más e igual, la próxima vez que critiques un videojuego, si tan malo estaba que no puedes criticarlo de manera constructiva, trata de recordar algo del juego que te haya gustado, y si no puedes, recuerda que, al menos una persona, invirtió horas de su tiempo para traerte eso que tienes en tus manos. Y claro está, si tienes la posibilidad de pagar por aquel juego que te gusta:
¡Hazlo! Es aquello que nos gusta lo único que está en juego, y como buenos jugadores que somos, no podemos darnos el lujo de perder una vez más la partida.

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